El paleoconservadurismo: Dios, Patria y Familia

No pocos autores han intentado captar la esencia del conservadurismo, idea de difícil perfil, cambiante en el tiempo y en el espacio y que parece más una etiqueta que un conjunto de principios. De hecho, precisamente esa ausencia de cosmovisión y explicaciones a cualquier aspecto de la realidad es la que convierte al conservadurismo en el pensamiento más natural, escéptico y realista con la naturaleza de la persona y de las cosas.

¿Por qué “paleo”? Origen e historia de la idea paleoconservadora.

El prefijo “paleo” proviene del griego παλαιόy, traducible como viejo o antiguo. Si consideramos conservador a aquel que pretende conservar un orden preexistente, el paleoconservador será aquel que desea mantener o restaurar el viejo orden destruido por la modernidad.

El término se acuñó en los EEUU durante el período de entreguerras como sinónimo de la Old Right norteamericana, compuesta mayormente por republicanos conservadores junto con algunos demócratas del Sur, contraria a los conflictos bélicos en el exterior y muy desconfiada del poder federal de Washington D.C. Así, la Old Right, bajo el conocido lema America First se opuso a la entrada de EEUU en la Segunda Guerra Mundial y a los intervencionistas planes del New Deal, ambos promovidos por el presidente Franklin D. Roosevelt. Posiblemente la figura más destacada de la tendencia conservadora del momento fue el aspirante a presidente Robert Taft, llamado Mr. Republican, por sus firmes convicciones antibelicistas y conservadoras.

Durante la Guerra Fría, el aislacionismo exterior no gozaba de salud en el país de las barras y estrellas, por lo que el movimiento paleo permaneció ensombrecido por la agresividad belicista wilsoniana/neoconservadora de presidentes como Truman, Eisenhower o incluso Reagan.

No sería sino hasta los años 80 cuando resurge de la mano del poderoso discurso de un católico de Washington llamado Patrick Buchanan. Buchanan lidió con un discurso social y radicalmente conservador en dos primarias republicanas en 1992 y en 1996 contra George H. W. Bush y Bob Dole sumando más del 20% en cada una de ellas. Sus alocuciones del momento se han mostrado reveladoras del terrible futuro que le esperaba a las Américas. Así en la Convención republicana de 1992 decía:

“Si la agenda de Clinton y Clinton [Bill y Hillary] se impusiera en América (aborto a la carta […], derechos homosexuales, discriminación contra las escuelas religiosas, mujeres en combate) sería todo un cambio, está bien, pero no es el cambio que América necesita. No es el tipo de cambio que América quiere. No es el tipo de cambio que nos permitiera permanecer en una nación a la que poder llamar país cristiano”.

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Tras su retiro de la política, será Donald J. Trump en el que en 2015 coge el testigo de la derecha popular frente al establishment republicano que le permite alcanzar la Casa Blanca contra todo pronóstico, gracias a un mensaje proteccionista, cercano, carismático y políticamente incorrecto que muchos han calificado como paleoconservador.

Hoy en día destacan en el mundo de la vieja derecha pensadores entre otros como Paul Gottfried y la revista The American Conservative creada en 2002 por Pat Buchanan en oposición a la incipiente guerra de Irak.

Características de la Old Right.

En los años 50 del siglo pasado el gran pensador del conservadurismo norteamericano, Russell Kirk, definió los principios elementales del conservadurismo. A saber:

1º. El conservador cree en la existencia de un orden moral perdurable.

2º. El conservador abraza las costumbres, las convenciones y la continuidad.

3º. Los conservadores creen en el llamado principio normativo.

4º. Los conservadores se guían por el principio de la prudencia.

5º. Los conservadores atienden al principio de la diversidad.

6º. Los conservadores no pueden excederse, dado su apego al principio de la imperfectibilidad.

7º. Los conservadores están convencidos de que la libertad y la propiedad están estrechamente relacionadas.

8º. Los conservadores apoyan las comunidades voluntariamente consentidas, de la misma forma en que se oponen al colectivismo involuntario.

9º. Los conservadores entienden que es necesario poner prudente freno al poder y a las pasiones humanas.

10º. Los conservadores inteligentes comprenden que una sociedad vigorosa requiere el reconocimiento y conciliación de lo permanente y lo mutable.

De los interesantes diez puntos se deduce que el pensamiento conservador debido a su formación religiosa es pesimista respecto a la naturaleza humana, cree en la comunidad y en la libertad y propiedad privada como medios para un fin espiritual.

Establecidas las bases de la filosofía (que no ideología) conservadora, debemos indicar a continuación las peculiaridades del paleoconservadurismo frente a otras tendencias conservadoras, tales como el liberalismo conservador o el neoconservadurismo.

El paleoconservador es ante todo una persona profundamente religiosa y patriota, por lo que le dará una importancia crucial a la defensa de Dios y de su ley natural reflejada en las Escrituras, singularmente en el Decálogo, y a la defensa de su nación frente a sus enemigos exteriores e interiores. Por ende, su característica esencial será la preminencia de la moral frente a lo económico o político. Pat Buchanan señala que un buen político debe “defender un orden moral basado en el Antiguo y en el Nuevo Testamento, así como en la Ley Natural”.

El Estado para un paleoconservador será el de aquella autoridad que basándose en la mencionada la Ley Natural imparte justicia y defiende los intereses de sus habitantes en el exterior. El Estado será fuerte pero no gigante y, sobre todo, será ético frente al relativista Estado liberal que o bien no asume como propio valor alguno o bien se basa en principios positivistas buenistas. El paleoconservador sigue la teoría aristotélico-tomista de armonía entre las autoridades, cuerpos intermedios y hombres, huyendo, asimismo, de la dialéctica libertaria de lucha entre el Estado y los ciudadanos. Nada de gobiernos minotauros hobbesianos. Cada autoridad tiene su campo de actuación y ninguna debe invadir el campo de las otras.

Para el viejo conservador los cuerpos intermedios (familias, municipios, gremios, iglesias, asociaciones, colegios profesionales o sindicatos) son de vital importancia para regular la vida de la sociedad. Le desagrada tanto la planificación central de la economía típica de los socialismos o fascismos como el dogma del libre mercado absoluto liberal. El paleoconservador cree en la regulación orgánica y descentralizada de las autoridades competentes.

En materia económica, más allá de ello, encontramos paleoconservadores partidarios del libre mercado interior y otros seguidores de la doctrina distributista o social de la Iglesia de Chesterton. Sin embargo, en lo que sí concuerdan es en la defensa de un fuerte proteccionismo de los bienes y servicios nacionales frente a los productos del exterior competidores de forma desleal con los primeros. Son partidarios, así pues, del llamado nacionalismo económico. La crítica a las grandes multinacionales y de las sociedades anónimas que desvirtúan la propiedad privada estará siempre presente en el pensamiento paleoconservador.

En política exterior y siguiendo el inicial nacimiento de la República norteamericana se manifiestan radicalmente contrarios a las intervenciones militares en el exterior por considerarlas perturbadoras de la soberanía nacional de otros Estados y despilfarradoras para el dinero del sufrido contribuyente, siguiendo la afirmación de Robert Higgs de que la guerra es la salud del Estado. Defienden, en cambio, la necesidad de un ejército fuerte con funciones estrictamente defensivas. Asimismo, son partidarios de cierta neutralidad en las relaciones internacionales, siguiendo la doctrina Estrada que se manifiesta en contra de que un Estado decida si un gobierno extranjero es legítimo o ilegitimo.

En consecuencia, el paleoconservador apostará por:

-       Una sociedad religiosa basada en un orden moral preexistente.
-       Un estado descentralizado funcional y territorialmente.
-       El proteccionismo económico.
-       El aislacionismo en política exterior.
-       La defensa del pueblo frente a las élites económicas y políticas.

El paleoconservadurismo en el globo.

Si bien el término paleoconservadurismo tiene su origen en los Estados Unidos, algunos de sus postulados pueden asemejarse a lo defendido en otros países del mundo por los llamados nacional-conservadores. Huyendo del internacionalismo y del amor por el dogma ideológico, cada país puede y debe desarrollar las características esenciales de su conservadurismo, bajo una misma base de amor por Dios, la Patria, la Tradición, la familia y la justicia. Se suele considerar al anglo-irlandés Edmund Burke como el padre de toda filosofía conservadora.

En este sentido, hoy día encontramos ejemplos de líderes políticos nacional-conservadores en el primer ministro húngaro Viktor Orbán o en la joven Marion Maréchal en Francia. Los líderes nacional-conservadores coinciden con el paleoconservadurismo en su crítica a la ideología liberal de la globalización. 

Paleoconservadurismo y paleolibertarismo.

Murray Rothbard, teórico libertario, defendió allá por los años 90 una alianza entre el movimiento paleolibertario y el paleoconservador en EEUU en torno al mencionado candidato Buchanan para frenar el declive cultural en el país que promovía la izquierda demócrata. El compromiso se mantuvo unos años hasta que el desvanecimiento de ambos idearios paleos lo sumió un largo letargo que solo el rompedor movimiento Alt-Right rompería unos pocos años atrás.

El paleolibertarismo o libertarismo conservador apuesta por los virtuosos valores cristianos como la mejor manera de mantener una economía de libre comercio y mercado irrestricto, así como por el principio de no agresión como eje de actuación política del Estado.

Los viejos conservadores, bien conocedores de la voluble y pecadora naturaleza humana, aceptan el principio de no agresión como un mínimo necesario pero insuficiente de la actividad política, considerando en cambio que las autoridades, sean estatales o intermedias, tienen un rol activo en la promoción de la virtud y de la moral. Rechazan, asimismo, el dogma libertario del libre comercio, apostando en su lugar por un proteccionismo inteligente, aunque sea transitorio, como mejor manera de proteger los productos y por ende a los obreros nacionales frente a la competencia desleal de países extranjeros.

El viejo conservador huye del dogmatismo libertario en materia económica, aun aceptando los beneficiosos resultados de un comercio justo, así como de la inocencia del libertario sobre la naturaleza del hombre. El viejo conservador es pragmático y le da suprema importancia a lo cultural y espiritual, no como medio para sostener el libre mercado, sino como fin en sí mismo, supeditando la economía a la acción social y cultural.

Conclusión.

El paleoconservadurismo es un movimiento de vuelta a las raíces, a lo cercano, a lo conocido y a Dios. Sus partidarios lo señalan como la única vía que tiene el pensamiento conservador para no desaparecer del mapa político de hoy y como el último bastión del hombre occidental y cristiano frente a la modernidad liquida y globalizante que se extiende a izquierda y derecha del marco político.

Carlos RM.

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